
Vivimos días tritísimos. Días donde la la muerte pone en evidencia que algo estamos haciendo mal. Dias donde se revela la justicia como un privilegio para quienes pueden pagar por ella. Vivimos y como pocas veces, es difícil considerarlo motivo de alegría.
Hoy es 11 de septiembre, y a diferencia de años anteriores, nuestra realidad latinoamericana se nos impone. Hoy casi ningún mexicano recuerda las muertes del atentado en las Torres Gemelas porque casi todos los mexicanos tienen muertos más próximos que recordar. Hoy es 11 de septiembre y el trágico hecho de Santiago, donde Salvador Allende fue destituido de su legítima presidencia por medio de las armas, nos invita a decir NO a los GOBIERNOS MILITARES en América Latina. Nos invita a buscar formas alternativas e inteligentes de resolver las cosas, nos invita a cambiar el rumbo que hemos errado durante 200 años.
