
El huracán 'Alex' dejó una clara evidencia de su paso por Monterrey con la destrucción de infinidad de infraestructura pública y privada. Sin embargo, su furia no sólo removió tierra y piedras de la montaña y de las márgenes de los ríos, sino también viejas (y malas) costumbres urbanísticas que expresan la codicia de algunos empresarios y el sentido de urgencia en la planeación de nuevas vialidades. El problema de las sorpresivas crecidas del río Santa Catarina, no es algo nuevo, sino bastante bien documentado. Sobre todo las tragedias de 1909 y de 1988 han sido ampliamente estudiadas. Aún conociendo el caracter flamélico del río, se sigue utilizando el caudal para fines diversos, como canchas de futbol y golf, mercados, pistas de go-karts, etc. lo que por supuesto se traduce en jugosas ganancias para algunos particulares. No conformes con esto, las dos principales arterias viales de la ciudad: Constitución y Morones Prieto, atraviesan la ciudad corriendo junto al río, por lo que la comunicación de la ciudad se ve permanentemente amenazada por la posible crecida del río, como sucedió en este ocasión con el huracán 'Alex'.
Ya es demasiado tarde para imaginar lo que hubiera sido una ciudad con un esquema vial distinto ante el embate del citado huracán, sin embargo, al pensar en la reconstrucción de la ciudad, es impresindible tomar en cuenta tal situación, ya que los efectos del calentamiento global seguramente provocarán tragedias similares en periodos menores a 20 años.

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