miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Cómo se celebró el centenario de la Independencia en México en 1910?

Pongo a su disposición una breve referencia de los festejos organizados con motivo del centenario de la Independencia en 1910. Lo que resulta significativo poniéndolo de relieve con los festejos organizados con motivo del Bicentenario en 2010. Es importante resaltar que la relación que presentamos es sólo de eventos organizados por el gobierno federal y sus dependencias.
El texto es un fragmente de la Introducción de José Luis Martínez a la edición facsímil que la Secretaría de Educación Pública distribuyó de la "Antología del Centenario" (publicada originalmente en 1910, por la instrucción de Justo Sierra y la colaboración de Luis G. Urbina, Pedro Henríquez Ureña y Nicolás Castro).


Las fiestas y celebraciones del Centenario de la Independencia en 1910

El programa se venía preparando desde 1907 y en verdad estuvo bien organizado, aunque, un poco a la mexicana, fue apabullante y con demasiados platos fuertes, como para mostrar al mundo, sin refutación posible, nuestra pujanza en todos los órdenes. En principio, fue excesivo lo que se metió en aquel mes. Los invitados fueron llegando los primeros días de septiembre y, aun antes de que entregaran sus credenciales, tuvieron que comenzar a asistir a los festejos que comenzaron el viernes 2 y se extendieron hasta el viernes 30, sin ningún descanso. Un día entre otros, por ejemplo el martes 20, la agenda a cumplir era la siguiente:

10 a.m. Colocación de la primera piedra del monumento a Garibaldi. 12 del día. Entrega en Palacio en el Salón Panamericano del obsequio que hace al Gobierno la Colonia China. 5 p.m. Recepción en la Embajada de los Estados Unidos. 9 p.m. Recepción en el Ministerio de Instrucción Pública de los Delegados de las Universidades extranjeras y de los Superintendentes de Escuelas de los Estados Unidos. Traje de etiqueta. 10 p.m. Inauguración del nuevo Palacio Municipal. Recepción y concierto. Traje de etiqueta y “petites décorations”.

Y así, más o menos, cada uno de los 28 días de las fiestas. Los grandes acontecimientos fueron las inauguraciones del Monumento a la Independencia (El Àngel) el viernes 16 de septiembre; del Monumento a Juárez (el Hemiciclo) el domingo 18; de la Universidad Nacional y del Anfiteatro, después Bolívar, la Escuela Nacional Preparatoria, el jueves 22, y del nuevo Palacio Municipal, antes mencionado. Un poco fuera de programa, para que los invitados no tuvieran forzosamente que asistir, el jueves 1º. se inauguró el Manicomio General de la Castañeda, y el otro extremo del mes, el jueves 29, el ensanche de la Penitenciaría de Lecumberri.

En el campo cultural hubo otros acontecimientos notables: las inauguraciones de la Escuela de Altos Estudios, de la Universidad Nacional, el domingo 18, del edificio de la Escuela Nacional de Maestros, el lunes 12; y las celebraciones del Congreso Internacional de Americanistas, a cuyos delegados se llevó a Teotihuacán el sábado 10; del Congreso Nacional de Educación Primaria, del IV Congreso Médico Nacional y del primer Congreso Nacional de Estudiantes.

La nueva Universidad Nacional de México confirió los primeros doctorados Honoris Causa al rey de Italia, al historiador español Rafael Altamira y Crevea, a Emilio Adolfo Behring por su descubrimiento del suero antidiftérico, a Carlos Alfonso Laverán por su descubrimiento del microbio del paludismo, a José Ives Limantour –quien estuvo ausente de las fiestas– por sus servicios hacendarios, a José Lister por sus trabajos sobre la antesepsia, al filántropo Mexicano Gabriel Mancera, al historiador mexicano Agustín Rivera y a Teodoro Roosevelt por sus servicios pacifistas. Llama la atención que no se hayan concedido doctorados a dos de los eminentes antropólogos que asistían al Congreso Internacional de Americanistas, el alemán Eduardo Seler y el estadounidense Franz Boas.

En estos años México tenía relaciones con 23 países. Para la celebración del Centenario, 7 países enviaron embajadores especiales, 17 acreditaron enviados y 5 delegados, y cada uno de estos representantes venía con miembros de su familia y con otros miembros de la delegación. Además, para la inauguración de la Universidad Nacional vinieron a las fiestas representantes especiales de 19 Universidades: de París, California –estas dos primeras fueron las madrinas–, Oxford, Genève, Oviedo, Harvard, Yale, La Habana, Pennsylvania, Princeton, Columbia, Friedrich-Wilhelm de Berlín, Northwestern, Washington, Illinois, Cornell, Nebraska, Syracuse y Texas; y del Colegio de Francia y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, todos los cuales, con sus togas y birretes académicos, hicieron un desfile muy lucido el día de apertura de la Universidad. Y vinieron también los asistentes al Congreso Internacional de Americanistas y a los otros congresos celebrados, el de Educación Primaria, el Médico Nacional y el de Estudiantes, que debió ser modesto pues sólo se consigna que recibió “tres mil pesos para ayuda de sus gastos”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario